Saltearse al contenido

Las Etapas de Progresión

El logro de objetivos se reconoce mediante sellos que se ponen en la bitácora

Cuando al final de un ciclo de programa se sacan conclusiones sobre la evaluación de la progresión de los jóvenes y determinados objetivos se consideran logrados, se procede a reconocer dicho logro pegando un sello en la parte de la Bitácora del joven en que se alude a cada objetivo logrado.

El sentido del sello es el reconocimiento de que se han obtenido avances en la exploración de nuevos territorios, conectando de manera gráfica el crecimiento personal con el marco simbólico.

Las Unidades suelen estampar sobre el sello el timbre de la Unidad o del Grupo Scout respectivo, dando con eso a la Bitácora el aspecto de un pasaporte personal, muy propio de quienes cruzan las fronteras para explorar nuevos territorios.

El diseño de los sellos varía según el área de crecimiento.

Corporalidad

Habitante de las aguas, origen de las formas primarias de existencia, el pez es símbolo de vida y representa la naturaleza física, que sustenta nuestra personalidad. La imagen escogida proviene de un pergamino del siglo XI, originario de Novgorod, Rusia.

Creatividad

El ave, que se eleva y extiende por nuevos territorios, simboliza el deseo de alcanzar horizontes más amplios, la aspiración al conocimiento y la fuerza de la reflexión creativa. Esta antigua representación de un ave fue tallada en una pieza de marfil de Benin, África.

Carácter

La tortuga evoca la determinación, la fuerza tranquila y la estabilidad. En algunas culturas aparece como símbolo que soporta al mundo y representa la entera arquitectura, que sustenta nuestra personalidad. La imagen elegida es un emblema japonés de larga vida.

Afectividad

La flor, signo de belleza, armonía y buen gusto, desde tiempos remotos ha sido considerada como expresión de las alegrías. Las flores elegidas provienen de la alfarería del antiguo Egipto, una de las primeras civilizaciones conocidas.

Sociabilidad

Por naturaleza constructora de organizaciones, la abeja evoca el trabajo infatigable en beneficio de la comunidad. El diseño se ha tomado de una antigua moneda de Éfeso, en Grecia.

Espiritualidad

El árbol es un ser de dos mundos. Profundamente arraigado en la tierra, sus brazos tratan de alcanzar el cielo y la eternidad, uniendo lo terrenal con el conocimiento. Su peso y su forma representan la fuerza de la vida y la fuerza de la vida espiritual.

Las insignias de progresión son un estímulo y se entregan al comienzo de una etapa

Cuando un joven ha logrado el reconocimiento de un determinado número de objetivos, se considera que está en condiciones de iniciar una nueva etapa de progresión.

Las etapas de progresión tienen por objeto motivar por reconocimiento el avance de los jóvenes en el logro de sus objetivos personales y se identifican por una insignia que éstos lucen en su uniforme. Como se apreciará por los criterios que se expresan a continuación, las insignias se entregan al comienzo de una etapa y no al final, ya que constituyen un estímulo y no un premio.

Las etapas de progresión son cuatro, sus nombres tienen un sentido simbólico y sus insignias se entregan por el Consejo de Unidad a proposición del dirigente encargado del seguimiento, con bastante flexibilidad según las realidades personales, de acuerdo a los siguientes criterios generales:

Etapa PISTAS

etapa-pistas

La primera fase de toda exploración es seguir las huellas, rastros, indicios y señales que dejan las personas, los animales y los hechos; y que más o menos ocultos en las cosas de todos los días nos desafían para que los sigamos y partamos hacia la aventura de descubrir nuevos territorios. Es sólo cosa de aprender a ver y observar.

Se entrega cuando un joven o una joven comienza a trabajar con los objetivos personales correspondientes a las edades 11 a 13 años, según la edad de ingreso y dependiendo del número de objetivos que se consideren logrados con anterioridad, como se desprende de lo que se señala para la etapa siguiente.

Etapa SENDA

etapa-senda

Las pistas nos llevan a descubrir caminos nuevos o que probablemente otros ya han transitado, pero que para nosotros son desconocidos. Son caminos estrechos, escarpados, sinuosos, que suben y bajan, pero que encierran las esperanza de que en cualquiera de sus curvas se abrirán de pronto sobre campos extensos y abiertos que nos mostrarán con más claridad dónde estamos y para dónde vamos.

Se entrega cuando un joven o una joven ha alcanzado aproximadamente la mitad de los objetivos para las edades 11 a 13 años. Esto puede ocurrir antes de su ingreso -en cuyo caso inicia la progresión en esta etapa- o después de un tiempo de permanencia en la Unidad y en la etapa anterior.

Etapa RUMBO

etapa-rumbo

Cuando las sendas se abren sobre el valle y vemos más clara nuestra ruta, recurrimos a nuestra brújula, observamos la rosa de los vientos y trazamos en el plano del horizonte la dirección que seguiremos. Es ahora cuando nuestro camino se ensancha y sabemos claramente por dónde iremos para obtener los propósitos que nos hemos fijado.

Se entrega desde que un joven o una joven ha alcanzado la totalidad o poco menos de los objetivos personales para las edades 11 a 13 años. Al igual que en el caso anterior, esto puede haber ocurrido antes de su ingreso, con lo cual, terminado el período introductorio, iniciará su progresión en esta etapa.

Etapa TRAVESÍA

etapa-travesía

Para el hombre y la mujer que siente el llamado por seguir continuamente en la exploración de nuevas tierras, la búsqueda nunca termina y su misión jamás concluye, aunque deban enfrentar las montañas más altas, atravesar los desiertos más inhóspitos o cruzar los mares detrás de nuevas experiencias y aprendizajes, tratando siempre de ser más.

En el momento en que un joven o una joven ha logrado desarrollar con éxito aproximadamente la mitad de los objetivos personales para las edades 13 a 15 años. Aunque es menos frecuente que al momento de su ingreso los jóvenes comiencen en esta etapa, ello podría ocurrir si en el período introductorio, atendiendo también a su edad, se considera que el joven o la joven ha logrado el número de objetivos antes mencionado.


Se reitera que cuando un joven ingresa después de los 11 años, no ingresa necesariamente a la etapa Pistas, sino a aquella que le corresponde de acuerdo a su madurez, según se determinará en el período de introducción siguiendo los anteriores criterios generales.

Recordemos que el conjunto de objetivos es un programa para la vida y no para la actividad propiamente scout. Por lo tanto es natural que un joven avance en su vida en el logro de los objetivos educativos sin pertenecer al Movimiento Scout. Por ejemplo, sería un contrasentido que un nuevo integrante de 13 años, por el solo hecho de ser “nuevo” en la Unidad, fuera obligado a iniciar su progresión en la etapa Pistas, tal como se le pediría a un lobato que viene desde la Manada. De ahí la ventaja del período de introducción.

El contenido del período introductorio y un mayor desarrollo de los criterios generales, se podrá encontrar en el capítulo 11, referido a la evaluación de la progresión personal.

Debe reiterarse que las Bitácoras que corresponden a las etapas Pistas y Senda se refieren a los objetivos de 11 a 13 años, mientras que las de Rumbo y Travesía lo hacen respecto de los objetivos de 13 a 15 años.

La motivación por reconocimiento que pretenden las etapas de progresión procura que los jóvenes traten de ir cada vez más lejos en su crecimiento personal, pero las insignias y su obtención no constituyen un fin en sí mismas.

La promesa es independiente de las etapas de progresión

La Promesa no está vinculada al avance en el logro de los objetivos, por lo que no existe un período determinado de la progresión personal durante el cual los jóvenes puedan o deban hacer su Promesa.

Como se ha dicho y se dirá más adelante, la Promesa puede ser asumida por un joven en cualquier momento a partir del final del período introductorio. La única condición para realizarla es que el joven o la joven deseen hacerlo y pidan al Consejo de Patrulla que la acepte. El hecho de que un joven esté ubicado en las etapas de progresión iniciales o de que haya ingresado recientemente a la Unidad, no son motivos para posponer una Promesa que ha sido propuesta por el Consejo de Patrulla.

La entrega de las insignia de la etapa da motivo a una celebración

La entrega de la insignia debe hacerse tan pronto como un joven se ha incorporado en la etapa respectiva. Esto dará origen a una pequeña ceremonia en que el tema central consiste en dejar testimonio de la superación lograda. Se trata de una celebración sencilla, breve, personal y privativa de la Unidad, realizada al término de una reunión o durante una excursión o campamento.

Habitualmente la entrega de insignias de etapa tendrá lugar al término del período introductorio o al concluir el proceso de evaluación de la progresión personal, al final de un ciclo de programa. En la ceremonia pueden entregarse insignias a diferentes jóvenes, pero cada uno de ellos o ellas dispondrá de un momento individual para recibir su reconocimiento. No estarán de más algunas palabras de estímulo, pronunciadas en cada caso por el dirigente encargado del respectivo seguimiento. Como corresponde, al final habrá una pequeña fiesta.