La Vida de Grupo
El resultado principal de la aplicación integral del método scout es la creación, en la Unidad y en las patrullas, de un ambiente especial, una atmósfera, a la que denominamos vida de grupo.
La vida de grupo es el resultado de la aplicación del método scout
La riqueza de la convivencia en las patrullas, la actitud acogedora de los dirigentes, el atractivo de las actividades que se realizan, el desafío que representan los objetivos personales, los valores de la Ley y las normas espontáneas que rigen la vida en común, el compromiso que genera la Promesa, el sentido de propósito que otorga el marco simbólico, la atracción de la vida al aire libre, la alegría obtenida a través del servicio a las demás personas, los mecanismos democráticos utilizados para la toma de decisiones, la pertenencia que dan los símbolos, el significado de las celebraciones, los juegos, los cantos, en fin, todo lo que ocurre como producto de la aplicación articulada del método scout, va construyendo progresivamente esa atmósfera especial.
La vida de grupo determina la permanencia de los jóvenes
La vida de grupo determina el atractivo que el Movimiento Scout ejerce en los jóvenes. Esa atmósfera tiene tal fuerza, que quien ingresa en la Unidad Scout percibe de inmediato que está situado en un espacio diferente que vale la pena aprovechar. Esta percepción es esencial para la permanencia de los jóvenes. La riqueza de la vida de grupo hace que ellos privilegien su participación en el Movimiento por encima de cualquier otra posibilidad. Si la vida de grupo es rica, el sistema de patrullas desplegará todas sus posibilidades, los jóvenes desarrollarán identificaciones poderosas y nunca pasará por sus mentes la idea de abandonar la Unidad Scout.
La vida de grupo facilita la creación de un campo de aprendizaje
Ninguna actividad logra objetivos educativos por sí sola, sino en conjunto con la aplicación de todos los elementos del método scout. De ahí que cuando hablamos del aprendizaje en la patrulla, dijimos que los espacios de nuestra Unidad Scout no están vacíos, sino que estructurados con un tejido invisible de comportamientos y diálogos que facilitan el aprendizaje. Este campo de aprendizaje es parte de la vida de grupo, que reúne, entrelaza y armoniza todos los elementos del método scout.
El campo de aprendizaje permite aprender de manera vivencial, no frontal, sin clases ni charlas, sin memorizaciones ni calificaciones, sin premios ni castigos, sin verticalismos ni autoritarismos, con la participación amable de dirigentes que “acompañan” el proceso de crecimiento.
La vida de grupo crea estilos de vida y forma la conciencia moral
La vida de grupo -junto con ser un ambiente cálido y participativo que permite a los jóvenes adolescentes expresar sus dinamismos, explorar nuevos mundos y ejercitar su gusto por el descubrimiento y la aventura- les ayuda a construir su propia personalidad en unión de un grupo de amigos o amigas que experimentan sueños y angustias similares, acompañados por adultos que encarnan los valores propuestos.
En esta atmósfera se desarrolla la conciencia moral y se construye una escala personal de valores.
La conciencia moral es una facultad propiamente humana, que permite al joven reconocer el bien y el mal y que implica la percepción de normas y valores que guían sus acciones y merecen orientar su futuro proyecto de vida. La atmósfera de la Unidad facilita que los jóvenes identifiquen esos valores, no permanezcan indiferentes ante ellos y opten por aquellos que en su opinión destacan por su dignidad.
Al mismo tiempo aprenden a dar a cada valor la importancia que merece, estableciendo progresivamente, de manera implícita, una jerarquía de valores que definirá su proyecto de vida. No es lo mismo, por ejemplo, la productividad, como valor técnicamente útil, que el derecho a un salario justo, que constituye un deber ético, o el respeto por la vida, que es un valor trascendente. No debemos olvidar que la calidad de la educación está determinada por la dignidad, profundidad y extensión de los valores que hayamos sido capaces de suscitar y actualizar.
La originalidad educativa del Movimiento Scout consiste en que el joven y la joven adhieren a esos valores siendo parte de un proceso que efectivamente está ocurriendo y que los tiene a ellos como protagonistas. Inmersos en esa atmósfera, los valores se viven y la conciencia se amplía sin siquiera proponérselo. Es mucho más que una adhesión intelectual o afectiva. Es un estilo de vida que se incorpora, es decir, que “pasa por el cuerpo”, orientando para siempre su personalidad.
La intensidad de la vida de grupo depende de los dirigentes
Se ha dicho que la atmósfera que constituye la vida de grupo se logra aplicando en la Unidad el método scout como un todo. Como veremos en el capítulo 7, aplicar el método y velar porque éste se mantenga fiel a la misión del Movimiento Scout, es una tarea que corresponde a los dirigentes. En consecuencia, la calidad y la riqueza de la vida de grupo dependen de los dirigentes. Es una de sus principales responsabilidades.