Actividad
Es lo que ocurre externamente, la acción que se desarrolla entre todos.
Es un instrumento que genera diferentes situaciones.
En el Movimiento Scout los jóvenes aprenden haciendo, ya que todo se realiza bajo la forma de actividades. Para lograr los objetivos realizamos actividades En las patrullas y en la Unidad los jóvenes son los protagonistas de las actividades.
Las proponen y las eligen por sí mismos y las preparan, desarrollan y evalúan con el apoyo de los dirigentes adultos. Las actividades permiten que los jóvenes tengan experiencias personales que contribuyen a incorporar en su comportamiento las conductas deseables propuestas por los objetivos.
Levantar una construcción en campamento es una buena forma de entender ciertas leyes físicas; plantar un árbol y ayudarlo a crecer es la mejor manera de valorar la naturaleza; compartir lo que se tiene enseña a vivenciar la solidaridad; cocinar los propios alimentos y limpiar las ollas incorpora en la personalidad habilidades elementales de uso cotidiano.
El aprendizaje por la acción permite un aprendizaje por descubrimiento, que hace que los conocimientos, actitudes o habilidades aprendidas se “encarnen” de manera profunda y permanente. A la vez, ha demostrado ser más efectivo que otros sistemas para interesar a los jóvenes en su autoeducación.
Si las actividades suscitan en los jóvenes experiencias personales, debemos distinguir la actividad que se realiza entre todos y la experiencia que cada joven adquiere durante la actividad.
Actividad
Es lo que ocurre externamente, la acción que se desarrolla entre todos.
Es un instrumento que genera diferentes situaciones.
Experiencia
Es lo interno, lo que pasa en cada persona, lo que cada uno obtiene de la acción desarrollada.
Es el resultado que se produce en el joven al enfrentar esa diversidad de situaciones.
Lo verdaderamente educativo es la experiencia, ya que es una relación personal del joven con la realidad que le permite observar y analizar su comportamiento y adquirir y practicar la conducta prevista en el objetivo.
Dependiendo de una amplia variedad de circunstancias, que en general dicen relación con el modo de ser de cada uno, una misma actividad puede generar diferentes experiencias en los jóvenes que participan en ella. Una actividad puede ejecutarse de manera impecable y ser colectivamente muy exitosa, pero en algunos jóvenes podría no producir los resultados previstos. A la inversa, puede que una actividad no sea evaluada como exitosa y sin embargo haya producido, en algunos o varios participantes, experiencias que contribuyen a la adquisición de conductas deseables.
Como la experiencia es una relación personal del joven con la realidad, los dirigentes no podemos intervenirla, manipularla ni preverla con certeza; pero sí podemos actuar sobre las actividades, para que éstas susciten o favorezcan experiencias conducentes a la obtención de las conductas previstas en los objetivos.
¿Cómo influye esto en el programa de actividades de nuestra Unidad?
Entre las actividades y los objetivos educativos no existe Las actividades contribuyen al logro de los objetivos educativos de manera paulatina, secuencial y acumulativa una relación directa e inmediata, esto es, la realización de una actividad no produce automáticamente el logro de un determinado objetivo.
Las actividades que realizan las patrullas y la Unidad, a través de las sucesivas y variadas experiencias que generan en los jóvenes, contribuyen progresivamente a que ellos logren sus objetivos personales.
Esto significa que al término de una actividad lo único que podemos evaluar es la actividad misma.
La evaluación del desarrollo personal de los jóvenes, es decir, de su progresión, sólo será posible cada cierto tiempo. Al evaluar objetivos de crecimiento se está midiendo madurez y la madurez de la persona es un estado de plenitud al que se llega por medio de un proceso de desarrollo paulatino, secuencial y acumulativo.